martes, 18 de enero de 2011

Tranquilidad

No es más que un pensamiento, un instante de inspiración, en el que exhalas ideas transformadas en palabras. No es más que un momento entre el cruce de dos senderos, de tres senderos, de mil senderos. No es más que el tiempo que tarda en caer una delicada hoja que se desprende, un Otoño solitario. No es nada. ¿Qué estuvo antes? ¿Qué vendrá después?

Da mucha curiosidad lo desconocido, y todo lo que vendrá lo es. Cuidado, que el destino se elije, cuidado, que existe un límite que se puede fácilmente traspasar. Avanzo, cuando no quiero avanzar, mis movimientos son inertes, mis pies vuelan solos. Me quedo estático, cuando quiero avanzar, mi cuerpo no responde, mi alma se congela y ese sentimiento tan hostigador se apodera de mí.

Mejor solo me desplazo, lenta y silenciosamente, sin perturbar la pacífica superficie, esa delgada linea que nos aprisiona a ver lo que queremos ver. Pero en el fondo sé que debajo hay una mezcla de dulces y agrios aromas, que ansío conocer. Es hora de un cambio, no me sumergiré más, creo haber encontrado mi límite, es hora de esperar, es hora de que el tiempo me devuelva la mano, y que esos aromas levante sin la linea perturbar.


Mil Destinos

El día de mañana
Podría ser distinto
Podría cambiar el rumbo
Y entregar el equilibrio

Te hablaré
¿Escucharás?
Podrás ver
¿Entenderás?

El día de mañana
Te miraré con otros ojos
Con los mismos otros ojos
Con esos que duelen

Pero espero poder
Marcar una diferencia
Que dome el viento
Y llegue a tu pecho
Que te haga sentir
Que puedes volar
Y que al final del día
Pensando en mí
Puedas los ojos cerrar

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